Una mirada comenzó la aventura, cerca del mar por allá por Mayo del 2006. Como vieja postal de amor, las líneas escritas suavemente en esos días toman profundidad una tarde junio de 2007 en el San Cristóbal. Lejos de los postes restantes de la playa, la mirada comienza a ser nuevamente cómplice de un amor imprevisto, que a cada paso en el ascenso al cerro ponía la tonalidad de amor de proyecciones insospechadas.
Del amor, la mirada y la subida, estamos en la cima cada vez más alto, el compartir a pesar de las diferencias ha hecho de este amor un reflejo de magia, aventura y espíritu de ser cada día mejor.
Sentimientos, emociones, alegrías, cercanía, entendimiento forjan la amistad y un profundo amor, de esos de películas, de esos que poco se ven y que mucho se disfrutan al tenerlos.
Gracias Melissa por este amor y que siga la aventura por muchos años más.

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